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Mi enfoque

Mi enfoque es psicosocial, constructivista, humanista y pragmático en la comprensión de conflictos personales y relacionales que están en la base del malestar, así como de las disputas, desencuentros y rupturas.

Los conflictos, si no se identifican a tiempo y se manejan adecuadamente, pueden escalar, enquistarse y en el peor de los casos, acabar en los juzgados. Muchas denuncias y litigios son resultado de hostilidades abiertas y crisis manifiestas entre personas. Personas que están instaladas en un bucle destructivo. Y para salir de ese bucle interno necesitan ayuda externa.
Como psicóloga estoy convencida de que prevenir heridas emocionales es mejor que curarlas.
Ejercer la psicología en el ámbito del derecho implica elegir un enfoque. Implica un compromiso ético con los valores de respeto, diálogo y conciliación. Implica también una manera de entender los problemas relacionales y sus vías de solución.
Una vía es la de auxiliar a los profesionales del derecho que en la defensa de sus clientes requieren del informe pericial de un psicólogo. Este informe, aunque se realice de forma objetiva, ética y profesional, contribuye a perpetuar la vía judicial entre dos partes enfrentadas. Bien sea por una casa, por unos hijos o por una herencia. El binomio siempre es el mismo: para que una parte gane, la otra tiene que perder.
Por fortuna, la psicología es una disciplina académica, plural y diversa, cuyas técnicas y herramientas pueden ser aplicadas eficazmente al ámbito del derecho promoviendo un enfoque cooperativo entre las partes y no competitivo. En el ámbito de la mediación es especialmente relevante su papel:
  • Para establecer una primera toma de contacto que ayude a identificar el problema situacional o relacional del cliente.
  • Para detectar si el conflicto planteado es mediable y para determinar cuándo es el mejor momento para abordarlo.
  • Para detectar si las partes están preparadas emocionalmente para someter sus controversias a mediación y cuál es el momento oportuno para iniciar el proceso.
  • Para identificar y manejar las emociones y cogniciones que mantienen o intensifican el conflicto.
  • Para transformar la actitud competitiva de ganar-perder por la actitud cooperativa de ganar-ganar.
  • Para abordar y canalizar el conflicto planteado de una forma más comprehensiva y humana.

Ejercer la psicología en el ámbito Social trasciende a la propia disciplina o esfera profesional. Su alcance es inmenso y traspasa los márgenes de la oficialidad excluyente, plagada de requisitos imposibles. Su alcance es indeterminado por el gran número de personas, grupos y sectores de la sociedad que se benefician de sus técnicas, herramientas y de una legión de psicólogos, en su mayoría voluntarios que están dispuestos a arrimar el hombro cuando más falta hacen y allí donde más se necesitan. Acompañar, escuchar, sostener, mediar y aliviar malestares son los cauces de acción, a través de una mirada constructivista, humanista y pragmática.